REFRESCOS Y CÓCTELES, UNA HISTORIA MUY CERCANA



Los refrescos en la coctelería
REFRESCOS Y CÓCTELES, UNA HISTORIA MUY CERCANA
Burbujeantes, chispeantes, refrescantes, divertidos… tomar un refresco es una forma muy agradable de saciar la sed. La gran cantidad de sabores que existen, los distintos tipos que hay y sus llamativos colores los convierten, además, en un ingrediente básico en el mundo de la coctelería. De hecho, prácticamente desde su origen, los refrescos y los cócteles han estado vinculados y han evolucionado de la mano.
Disfrutar de un cóctel es un momento de placer en el que el paladar siempre descubre nuevas sensaciones. Las bebidas refrescantes, con sus propiedades organolépticas, sus aromas, sus matices dulces, ácidos o amargos y sus burbujas han contribuido desde hace más de 200 años a potenciar el sabor de los combinados y, por eso, son uno de los ingredientes principales a la hora de elaborar un buen cóctel.
Las combinaciones de bebidas tienen un origen milenario. Ya en la Grecia clásica se mezclaban distintos caldos con miel y plantas aromáticas, con el fin de conseguir bebidas más agradables. De hecho, uno de los primeros testimonios que hace referencia a la combinación de distintos ingredientes para conseguir una bebida diferente y deliciosa procede de Hipócrates, en torno al año 400 a.C.
Del Caribe a Estados Unidos
Sin embargo, el origen del cóctel tal y como lo conocemos actualmente se sitúa, según los expertos, en las islas Caribe y es mucho más reciente. Su tradicional cultivo de la caña de azúcar llevó a sus habitantes a mezclar los sabores dulces con los agrios en bebidas únicas.
Unos años más tarde, el término cóctel aparece por primera vez escrito y, además, ligado ya a las bebidas refrescantes. Se trataba del periódico americano The Balance and Columbian Repositor y era el verano de 1806.
En dicha publicación se incluyó la primera receta publicada, elaborada a base de bitter, y se definió el cóctel como “una bebida estimulante compuesta por diversos líquidos, a la que se añaden azúcares, agua y bitters”.
Fue el primer paso para su popularización y, de hecho, 30 años más tarde Charles Dickens ya emplea la palabra cóctel en una de sus obras, haciendo alusión al afán del personaje Hawkins, en Oliver Twist, por estas mezclas.
Unos años después, en 1862, un conocido barman neoyorquino, Jerry Thomas, escribió The Bartender Guide, una recopilación de 236 recetas, en el que aparece por primera vez un listado de 13 mezclas bajo el apartado de Cócteles y crustas, lo que indica que ya comenzaban a ser bebidas demandadas y que suscitaban el interés de una parte de la población americana.
Fuente: Los refrescos en la coctelería
ANFABRA - Asociación de Maîtres
y Camareros Españoles
(AMYCE)

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