jueves, 6 de junio de 2019

Las Bebidas a Través de la Historia de la Humanidad

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Las Bebidas a Través de la Historia de la Humanidad
Origen de las bebidas
La destilación del alcohol era relativamente poco conocida hasta fines del siglo XVI. Tanto los griegos como los romanos sólo conocían la elaboración del vino, entre los cuáles había algunos que perfumaban con hierbas aromáticas. Posiblemente entre ellos está el precursor de lo que hoy conocemos con el nombre de Vermouth, cuya demanda en todo el mundo es sencillamente sorprendente. También elaboraban cierta clase de bebidas con alta concentración de azúcar y zumo de frutas, similares a los que hoy conocemos con el nombre de jarabes. Reminiscencias históricas nos hacen saber que ya la Reina de Saba poseía el secreto de la preparación de un jarabe muy similar a la conocida Granadina.

HISTORIA DEL VINO
En España la historia del vino se remonta al siglo V, comenzando su desarrollo en la época de la
reconquista, ya que los musulmanes habían permitido el cultivo de la viña en la agricultura.
Hasta entonces, la elaboración de estos caldos se había desarrollado de forma primitiva, descuidando los procesos de producción y de calidad. En esos años, debido en gran medida a la inestabilidad de las zonas fronterizas, se establecieron cultivos duraderos en tierras consideradas como seguras, aquellas que estaba protegidas por los entornos de los conventos, monasterios o abadías, sobre todo en las regiones de Burgos, Álava, La Rioja y el norte de Castilla, y también en los monasterios cistercienses catalanes.
El vino en España genera un entorno de grandes posibilidades: desde sociales, pues conecta a todas las personas y clases alrededor de una buena copa de vino, terapéuticas ya que sus propiedades ayudan en gran medida a los problemas de índole vascular y es sobre todo un imprescindible acompañante en la dieta mediterránea. Tampoco se puede obviar su papel dentro de la liturgia y su mística que a lo largo de la historia, ha acompañado a diferentes cultos religiosos.
La Península Ibérica ha sido uno de los primeros enclaves de la vid en la Europa occidental, si bien su origen se remite a las laderas del Cáucaso y a las riveras del Volga en la región de Astrakán .
Vitis vinífera es el nombre botánico de la especie de vid más antigua y aún utilizada en la fabricación de los vinos modernos y su origen parece situarse en esos territorios transcaucásicos. Es allí donde parecen remitirse los orígenes peculiares de estos caldos hace más de cinco mil años, aunque es imposible afirmar con certeza, dónde y cuándo se hizo vino por primera vez.
Podríamos incluso afirmar que las primeras elaboraciones fueron de índole natural, produciéndose de
manera espontánea al caer racimos de esta planta al suelo y entrar en contacto con el aire y con otros
elementos naturales. De haber sido así, no debió de ser indiferente para el hombre. Las primeras evidencias de cultivos de la vid se localizan en Georgia y se remontan a la época de la Edad de Piedra, alrededor de cinco mil años antes de cristo. En países como Siria y Jordania, también en Turquía, se han encontrado asentamientos antiguos en los que se han encontrado acumulaciones de pepitas con indicaciones de haber sido prensadas para la ingesta, y están datadas en el período Neolítico, ocho mil años antes de Cristo.
Los pueblos fenicios, con su continuo ir y venir y sus múltiples asentamientos a lo largo del mediterráneo, fueron los primeros difusores del cultivo de la vid. Más tarde serían los pueblos helenos quienes llegarían a consagrar y a emparentar el culto de la vid al culto a Dionisio dentro de la mitología griega. Estos consideraban al vino no sólo como un caldo de relación social, sino también como un elemento más de la cultura, siendo descrito y ensalzado por el propio Homero.
Es posible que los griegos exportaran ya su vino a diferentes zonas del Mar Negro, Sicilia y Egipto. Fueron también estos quienes se asentaron en el sur de Francia, en la actual ciudad de Marsella (antigua Massalia) introduciendo el vino y las olivas. Más tarde, los romanos harían lo mismo, extendiendo estos paralelismo en el culto al Dios Baco, sin olvidar los detalles que aparecen en las pinturas fúnebres de los faraones del Antiguo Egipto, donde se reproducían las diferentes etapas de la vendimia.
Una vez concluida la caída del Imperio Romano, hubo que esperar a que Carlomagno unificara la totalidad de los territorios conquistados bajo el Sacro Imperio Romano. Allí se multiplicaron las comunidades monásticas, que desarrollaron y perfeccionaron los métodos de la viticultura con esmerada maestría.
De más esta decir que todas aquellas tierras que compartieron las influencias de estas culturas, fueron las primeras en conocer los procesos de la fermentación alcohólica de los mostos de los racimos. Quizás, muchos de los mercaderes que provenían del Asia Menor, hayan sido los primeros en traer las cepas o los zumos fermentados de la uva. Se considera que las variedades más antiguas de la vid dentro de la península son aquellas que se propagaron por el sur de la actual provincia de Huelva. En la antigua región de la "Algaida", cercana a la zona de Sanlúcar de Barrameda. En esta zona, se generaría posteriormente el jerez, uno de los primeros vinos "modernos" de la Europa occidental y característico de la cultura andaluza.
Con el tiempo, la mayoría de las técnicas de cultivo y elaboración desarrolladas en el sur fueron también utilizadas en el resto de la península, principalmente en Castilla (sobre todo en la actual provincia de Valladolid), regiones de Burgos, Álava y León. En estas zonas los factores climáticos favorecen el desarrollo de los cultivos, ya que la temperatura de los suelos, y no directamente del medio ambiente, favorecen los crecimientos y la calidad de los frutos.
España cuenta con terrenos muy propicios para el cultivo de la vid ya que el clima mediterráneo le favorece.
Es este, el clima, quién determina en gran medida, las preferencias y "diferencias" entre las regiones de cultivo. La importancia de los suelos y sus propiedades, marcarán las propiedades de cada cosecha y de los modos de crianza. Estas particularidades determinarán luego, las diferentes características de las "denominaciones de origen". En ellas, también tendrán una fundamental importancia, las orientaciones de las plantaciones, como también los diferentes modos de cultivo.
Son las laderas las extensiones más propicias para el cultivo de la vid, ya que estas conformaciones del terreno, impiden los excesos de la humedad, uno de los principales enemigos de la vid, junto a las heladas invernales. Son estas pendientes "alomadas" las que mejor permiten el drenaje de las aguas, así como una mayor proporción de insolación y aireación de las raíces.
Con el paso del tiempo fueron sucediéndose la elaboración y la creación de los diferentas clases de vinos.
Un universo poblado de colores y aromas, de destellos y luces, de afrutados sabores y de caldos gordos y espesos de cuerpo. Esa es parte de otra historia que continuaremos narrando.
Mientras tanto, el vino sigue ejerciendo su poderosa atracción como elemento vinculado a la gastronomía y a la cultura general de los pueblos y naciones.
Reducto de poetas y bohemios, vínculo de interrelación social de empresarios y de personas relacionadas a la administración, o la degustación silenciosa del ciudadano de a pie, sus efectos perduran a través de los siglos, impregnándonos de su inalterable condición de insustituible gran anfitrión.
No hay pues, en el mundo civilizado de aquel entonces, ningún indicio que permita suponer que se
poseyese el arte de la elaboración de bebidas espirituosas.
Es probable que hayan sido los alquimistas árabes, en el siglo X, los verdaderos descubridores de los
secretos de la destilación del alcohol.
El término "alambic" o "alambique" es el compuesto de dos vocablos árabes.

Fuente:
www.conalep.edu.mx